
Pos creía yo, la verdad, que la manguera/cañería/tubería que sujetaba Manolo Cabrera el primer día de fontanería iba a ser más eficiente. Vamos, que después de varios días desaguando, el nivel acuífero del microembalse que tanta alegría nos produjo su total llenado y que tanta tristeza nos causa su parcial vaciado estaría más alicaído que la Chacón atendiendo a los micrófonos de la prensa tras los abucheos a nuestro Pequeño Timonel el pasado Día de la Hispanidad, Fiesta Nacional de España.
Diría yo, a juzgar por las marcas de agua, que no más de diez centímetros de mengua llevamos a la altura de las piedras cercanas a la presa preocupante. Y eran de dos a cuatro metros en el centro, ¿no?


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