
El de ahí arriba es el hotelito donde Sabina, tras serle advertido que estaba prohibido, se ha fumado un cigarrillo y ha farfullado que pese a distar mucho de ejercer de neoliberal -a Marx gracias, le ha faltado decir- entiende que el Estado cada vez interviene más en la vida de la gente. ¡Qué cachondo, como si la izquierda hiciera otra cosa!
Jeje, ¿he escrito antes yo por aquí que me fascinan los intelectuales? ¿No? Pues ahorita mismo lo hago.
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