
Vaya, pues realmente su discurso -por lo que he podido escuchar y ver en Canal 54- fue inequívocamente mitinero, propio de la ocasión, no otra cosa que una fiesta del pesoísmo y en defensa de. Es decir, como en Rodiezmo pero sin cantar la Internacional y sin levantar el puño -supongo-. Cantaban los Burning bajo los focos es como un Dios, es una estrella del rockandroll, y supongo así se sentiría el novel Pablo al lado de avezados profesionales de la política y la propaganda y frente a un público acrítico deseoso de carnaza que llevarse al estómago. Había que hacer méritos y Pablo intentó no defraudar.
A lo peor y me equivoco, pero creo que este Pablo de la fiesta rosada no es el Pablo que vamos a ver en la campaña local una vez se haya desprovisto de moscones que fiscalicen su lealtad a la causa. Así que esperaré mejor ocasión para pronunciarme sobre la catadura política del candidato pesoísta. Aunque esa invocación a la legalidad de la alineación no hace presagiar nada nuevo ni bueno...
No hay comentarios:
Publicar un comentario