
Es como si hubiera vuelto uno de tus mejores amigos, como si volviera el hijo pródigo que estaba perdido. Si hay músicos a los que valoras por su talento y a otros por su autenticidad, a Edwyn hay que hacerlo por las dos cosas.
Aquí está de nuevo, ¡con lo que ha pasado! Todavía recuerdo el momento en el que me compré Hope and despair, aún no se me ha olvidado el tacto de la portada del disco. Esas primeras notas de la fantástica Coffe table song tras rasgar la aguja el vinilo...
Good luck, my friend.