
Estamos de fiesta. De fiesta de San Gregorio. Por eso las calles del barrio están engalanadas y también la ermita. Hay quien dice que la fiesta, que la feria debe volver al barrio. Que lo del recinto ferial es un apéndice que como el humano para nada sirve.
Y observando cómo está de animada la explanada de la ermita habrá que pensar que no les falta razón.
¡Glorioso San Gregorio que habitas en el cielo!

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