
Es ver el estado de bienestar de la Caseta del Tren y pensar que, pese a todo lo malo acontecido, esta legislatura que ha terminado no ha sido perdida. Ni mucho menos. Y no lo digo por la caseta, que sin ser lo de menos no es ni mucho menos lo de más.
Hace falta de vez en cuando una catarsis que purifique, libere y transforme.


No hay comentarios:
Publicar un comentario