
De momento, ya parece haber pasado lo peor. Gracias a Piedra y Cal y, cómo no, a este Equipo que aún nos gobierna; porque estaba pal arrastre, alicaída, moribunda, dejada de la mano de Dios y del dinero y los mimos del Ayuntamiento. Que todo hay que decirlo. Más abandonada estaba que Florinda por su marido.

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