miércoles, 15 de enero de 2020

Cuando se nace mujer y se silencian los macromachismos

Que tres señoros valgan los mismo que una mujer merece el silencio del radiKalfeminismo cómplice
Foto: Uly Martin


Primer acto:





Al radikalfeminismo rojopúrpura no le gusta que le digan que SU feminismo es un fraude. Tampoco se lleva bien con la verdad, a la que considera profundamente misógina y exacerbadamente hater*.  Pero la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, y por mucho que se intente disfrazar de mentira, esa gran fuerza que mueve el mundo, siempre acaba resplandeciendo. Escribe Lidia Falcón, feminista y antiKapitalista pero mujer, que el género es un invento, un mito construido sobre el discurso de Simone de Beauvoir. Y lo hace en los siguientes términos: "Es evidente que se nace mujer. Se nace con útero, ovarios, óvulos, trompas, vagina, vulva, y el bombardeo hormonal que desde la implantación del embrión en la matriz de la madre va a construir más tarde la corporalidad femenina. A los doce, trece años, la madurez de los óvulos no fecundados imprimirá el ritmo de la menstruación hasta la menopausia, y el desarrollo de las mamas se preparará para lactar a las crías que esa hembra debe producir. En eso consiste, y no en otras fantasías, ser mujer".Es decir, para entendernos e ir al grano y no perder el tiempo,  que los niños tienen pene y las niñas vagina y que todo lo demás que no sea marxismo pata negra es filfa. * Lo escribo con misógino y odiador conocimiento de causa. La experiencia, ya se sabe, que es la madre de la Ciencia.




Segundo acto: 




Algunas de las subvenciones que han recibido ciertas asociaciones radikalfeministas rojopurpureadas tienen con ver con los micromachismos. Unas veces desarrollados en el mundo urbano y otras en el mundo rural, que para tanta diferenciación da la teta de género y el consenso de la corrección política. Pero ninguna de ellas, que se sepa, ha tuiteado, publicitado o criticado esta foto tan lubricante, tan tres en una. En ella, tres señoros equivalen a la señora de rojo con stilettos del fondo, que mirando al suelo se aleja de la escena vaya usted a saber pensando qué cosa.

Escribe Piketti en Capital e Ideología que la igualdad de género en la URSS en los primeros años del sovietismo puede considerarse más cosmética que efectiva, al cabo, quienes mandaban todos eran hombres. En la foto, al menos dos de los señoros se enorgullecen de ser comunistas. O sea, qué poco ha cambiado la vida a pesar de haber caído el muro.
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