
Hoy, la calle El Toro y la calle Real estaban a reventar de gente que iba de aquí para allá, nerviosa pero feliz. Se aproxima la llegada de los Reyes Magos y todos hacen las últimas compras -las primeras, quizás- para estar preparados, todos quieren satisfacer en la medida de sus posibilidades los deseos propios y ajenos. Porque, ¿quién, cual niño inocente y crédulo, no ha escrito su carta para este año ya haya sido en papel o a través de un teclado?
Navidad es sinónimo de alegría y paz pese a quede espacio para la nostalgia y la infelicidad. No dejemos que nos arrebaten nunca el espíritu de la Navidad, impidamos que nos maten la alegría.

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