
Será por que era domingo, que estaba de Dios o por pura casualidad, pero el caso es que tanto el parquecito de goma verde de la carretera de Alcaracejos -el de La luna para entendernos- como, en general, el parque de Le Mée sur Seine estaban que daba gloria andar por ellos. Vamos, que con tanta limpieza y con ese sol de enero que hacía te recostabas un poco con el Zebra de los Beach House en los loros del mp3 y te quedabas más frito que un chicharrón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario