
¡Jesús, cómo se ha puesto un contertulio esta tarde en un programa de Punto Radio! Decir exaltado es decir poco. Vociferaba el buen señor que cómo podía dudar alguien de que a un Presidente de Gobierno de España deba mantenerlo el Estado tras el cese de sus funciones, que a un Presidente de Gobierno de España, estemos o no de acuerdo con sus políticas, hay que tratarlo como se merece y que debe recibir un buen sueldo en calidad de ex presidente. Venía a decir que a un Presidente de Gobierno no se le puede dejar en la fila del INEM cuando finaliza su mandato.
En esto último está el quid de la cuestión, porque si a la Presidencia de un país como España, para nada discutido ni discutible, llegaran profesionales cualificados y prestigiosos poco tendrían que temer la llegada de la extinción de su poder político. Desgraciadamente, y la vista está, llegan los que llegan después de no haber demostrado otra cosa que saber acomodarse en el aparato y esperar la oportunidad para medrar aun arruinando el país que constitucionalmente prometieron defender.
¿Nos imaginamos siquiera por un momento a Zapatero en un bufete teniendo que ganar en los juzgados los pleitos de sus clientes para poder dar comer a la familia? Mejor es no pensarlo. Como diría un sabio de estas cosas con el que hablé no hace tanto: Ni él mismo soñó llegar a tanto ni España pudo nunca caer tan bajo.
(Coda: Diputado Rascón: Y algo de razón tiene la gente. Uno mira el cuadro de ministros que ha tenido Zapatero y como buen socialista se echa a llorar.)
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