

Sólo un par de consideraciones:
1.- ¿Por qué cuando se habla de ETA en los medios de comunicación no se la califica insistentemente de ultraizquierda o de extrema izquierda o se le recuerda su filiación comunista? Al referirse al orate de Oslo, el calificativo de ultraderechista antecede siempre a su nombre.
2.- Quizás para reconducir a los ultraderechistas europeos haya que ofrecerles diálogo, según la biblia progresista, el único camino para acabar de manera satisfactoria los procesos. O regalarles la concesión de alguna capitalidad europea de la Cultura de los próximos cinco años.
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